
VIRGO.
Analíticos, serviciales, sencillos, introvertidos, realistas y ordenadísimos, los virginianos son probablemente el signo más misterioso del zodíaco, ya que además de la virgen otra figura mítica que los describe es la esfinge, esa milenario figura egipcia de eterna quietud y sabiduría infinita. Mercurio, el planeta de la inteligencia, rige a Virgo, al igual que a Géminis. Pero mientras que la inteligencia geminiana es más veloz, superficial y abarcativa que la virginiana, esta última posee un rigor implacable que nadie logra imitar, el rigor con el que se construye un laberinto, por ejemplo, figura virginiana por excelencia. Minuciosos con su pensamiento, los virginianos también lo son con su cuerpo, por eso cuidan en extremo la higiene y desean tener una salud perfecta, tan perfecta como ellos desearían llegar a ser. En el zodíaco, Virgo simboliza la posibilidad de transformarse a sí mismo, como una crisálida que luego de un proceso complejísimo pasa de oruga a mariposa. Los rituales religiosos, con su metódico orden, con sus prohibiciones y sus enigmas, son de carácter virginiano, y si bien las personas de este signo no poseen el misticismo de otros signos, por ejemplo el de Piscis, algo en sus ansias de perfección los aproxima a la idea de Dios. Obsesivos, críticos, detallistas, hipocondríacos, efectivamente algo distantes pero de una moral intachable y estricta, los Virgo son de una pureza de espíritu que no parece de este mundo y de una secreta sensibilidad exquisita.En realidad ellos mismos terminan por perder contacto con su corazón, tal vez porque si levantasen sus bloqueos y represiones se verían indefensos por completo, expuestos al dolor, vulnerables al máximo, demasiado desprotegidos frente al otro. Y en este raro mecanismo es la mente la que juega el papel principal, ya que cuando Virgo se enamora comienza a hacerse a sí mismo tantas preguntas y reproches que termina sumergido en la confusión. Y es justamente la confusión, el caos, lo que aterra a este signo tan cuidadoso del orden, tan esquemático. Sin embargo, un par de veces en la vida Virgo se entrega en cuerpo y alma, con toda la sensualidad de un signo de Tierra -su elemento-, con la intensidad de quien está en un trance místico. Una vez que un virginiano gana la confianza de la persona que le interesa, depositará en ella todo su amor y le brindará protección.